¿Miedo de qué?

Al oído de Álvaro Uribe Vélez y de El Colombiano

¿Qué le pasa a El Colombiano? Pareciera que se estuviera transformando en El Espectador II, pues algunos de sus columnistas, al parecer, están adoptando las prácticas cuestionables de algunos periodistas y columnistas del diario liberal, las que no solo desinforman e inducen en error a los lectores, sino que destruyen, sin razón, con sus injurias y calumnias, el prestigio y la honra de las personas, al endilgarles maliciosamente delitos que no han cometido.

Hace 25 años critiqué este tipo de periodismo, que viola el derecho constitucional de los ciudadanos, el “…de recibir información veraz e imparcial… (Art 20 CP), en los siguientes términos: “…Este… es ese tipo de periodismo que yo llamaría peligroso y malicioso, es decir, de mala fe, que para perseguir a alguien lo presenta como delincuente, no obstante que es consciente de que no lo es, acudiendo a la verdad para distorsionarla y manipular así en contra de su perseguido a la opinión pública. Un maestro en el “arte” lo es Raúl Benoit. Recientemente el Noticiero Univisión presentó una nota en la que se informaba de la dinamita que se había encontrado cerca a las oficinas del fiscal y del posible atentado que contra su vida se cometería, seguidamente la presentadora afirmó que el Fiscal investigaba al Presidente Samper por la posible infiltración de narcodineros en su campaña. Ambas afirmaciones son absolutamente ciertas, pero al ligarlas ¿Qué es lo que se lee entre líneas? ¿Qué es lo que el oyente desprevenido en el exterior, el norteamericano común, puede llegar a entender, después de la inmensa campaña de desprestigio a que se ha sometido al País? Que el Presidente Samper es el jefe de la banda que piensa asesinar al Fiscal y lo valeroso que es el periodista que se atreve a denunciarlo. ¿Es esto periodismo responsable?…” Y que conste que no respaldo ni Samper, ni a sus acciones.

El 16 de los corrientes El Colombiano publicó una columna del señor Ramiro Velásquez Gómez, titulada ¿Miedo de qué?, en la que destila todo el odio que siente por el ex presidente Uribe y por el gobierno actual, a quienes les atribuye todos los males de la república.

Asegura el columnista que como Bien dijo Álvaro Uribe Vélez, expresidente, exsenador, exdetenido: ojo con 2022. Sí, porque no se puede repetir el error de tener más tiempo en el poder a los mismos con sus estragos y la forma como han mancillado las instituciones.” (La negrilla no es del texto) ¿Qué es lo qué entiende el lector? Que el columnista se va a referir a los estragos de Uribe, de Duque y del Centro Democrático y a la forma en que estos mancillaron a las instituciones.

Esa es su opinión y es respetable. Pero para demostrar sus asertos acude a decir algunas verdades descontextualizadas, para unirlas, sin explicación alguna, con otras verdades, pero segadas, que llevan al lector a concluir que el expresidente Uribe, el Centro Democrático y el gobierno son los responsables del asesinato de 204 líderes sociales, de 74 indígenas, de 228 excombatientes desde 2016, de las 67 masacres en 2020, de la muerte de 13 jóvenes en Bogotá y de las más de 2.200 ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos de este siglo y adicionalmente de haber faltado a su palabra, al promover que se incumplieran los “Acuerdos de Paz que son mandato constitucional.” ¿Qué tal la irresponsabilidad de éste bocón?

Aunque en general toda la columna es mentirosa y cuestionable, analizaré adicionalmente solamente los dos párrafos que aplican la infame “técnica” que cuestiono y para ello intercalaré en esos párrafos, algunos comentarios, en otro tipo de letra, para que sea usted, amable lector, quien juzgue si esa columna injuria o calumnia o, si por el contrario, el columnista cuestionado se ajusta a la verdad, como debería ser.

“…La corrupción vergonzosa hasta designar y elegir señalados corruptos a cargos importantes…” podría llegar a ser cierto, le faltó valor civil para informarnos quienes son esos corruptos ─ “…, el extraño silenciamiento de investigaciones en la Fiscalía…” la fiscalía trabaja con la reserva del sumario, pero no se le pueden atribuir todas las culpas a un fiscal recién llegado, eso no es ni serio ni objetivo, además el silenciamiento es de toda la rama judicial y se agravó en esta pandemia─ “…, el apoyo del narcotráfico en recientes elecciones…” el narcotráfico viene apoyando las elecciones desde hace desde hace más de cuarenta y dos años, desde 1978, al punto de que ya los mafiosos están en el congreso, en los concejos, etc., y no son del Centro Democrático─ “… , el abandono del campo y la periferia…”está muy desinformado el columnista, pues si alguien hizo algo por el campo fue Uribe y las tierras “abandonadas” se deben a los desplazamientos forzados atribuibles a las narco disidencias de las FARC, al ELN, al Clan del Golfo, etc., y esos desplazamientos no les son atribuibles ni a Uribe ni al Centro Democrático, sino a un acuerdo de paz mal negociado, pues no se les puede creer a los que defienden todas la formas de lucha, los crímenes, los engaños y la mentira incluidos.─ “…, la negativa a la reforma rural…” en los últimos años la unidad de restitución de tierras ha restituido más de 380.000 hectáreas, sin contar las 28,9 millones de hectáreas que controlan los indígenas. Este señor no sabe de qué está hablando ─, “…, el robo de tierras…” ─ ¿Es que Uribe es el que se las roba? ─, “…la usurpación de baldíos…”─ se acusa a Luis Carlos Sarmiento de quedarse con algún centenar, pero nunca a Álvaro Uribe, ni al Centro Democrático, a quienes el columnista quiere desprestigiar─ “…, la estigmatización de pobres y movimientos y protestas sociales tildándolas de vandálicas e infiltradas, todo, todo esto fue obra de los partidos tradicionales y del uribismo este siglo (sic) con ayuda de aquellos”…─ No se puede mentir tan descaradamente, nadie ha criticado las marchas en sí. Ahora resulta, que los más de 600 policías heridos, los muertos en las marchas, la destrucción de Transmilenio, la destrucción de la sede del Icetex y de más de 57 estaciones de Policía en Bogotá, los cajeros electrónicos vandalizados y las pérdidas por más de cien mil millones de pesos, son atribuibles únicamente a Uribe, a Duque y al Centro democrático. ¿Ustedes, amables lectores, no vieron a Duque y a Uribe destruyendo estaciones de policía y lanzándoles piedras y cocteles molotov y aun tratado de prender vivos a unos policías, cerca de las instalaciones de RCN, en Bogotá. ¿No?…pregúntele al columnista y les aseguró que él si los vio. ¡Qué vandalismo va a ser ese! Este columnista ya ganó el examen de FECODE, ya puede ser profesor, para que se dedique a sembrar el odio entre los jóvenes colombianos apelando, como deber ser, a la calumnia, a la injuria y a la mentira.

Y viene el segundo párrafo.

“Tampoco el socialismo asesinó a 204 líderes y 74 indígenas este año ni a 228 excombatientes desde 2016…” ─ ¿ Ah no? Falta a la verdad el columnista, pues todas las pruebas demuestran que a los indígenas y a los excombatientes los han venido asesinado, el ELN y las narco disidencias de la FARC, dedicadas a fomentar igualmente el paro cocalero, mal llamado MINGA. “….y no fue el que ha perpetrado 67 masacres en 2020…” ─  el mismo comentario anterior (narcotráfico y disidencias) ─ “…No mató a los 13 jóvenes en Bogotá…” ─ El caso de Soacha es triste, pero todos sabemos que esos crímenes los cometieron algunas manzanas podridas, para ganarse unas bonificaciones alegando haber obtenido unos positivos militares, que resultaron ser falsos; que resultaron ser asesinatos y esas unidades militares están en la cárcel. Endilgarle esos crímenes a Uribe, no pasa de ser una calumnia criminal, por la que el columnista debería responder ─ “…y no impulsó ni fue autor de las más de 2200 ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos de este siglo…”─ Que falta de seriedad, otra calumnia infame ─ “…Y no faltó a la palabra incumpliendo Acuerdos de Paz que son mandato constitucional…”. Esa es su opinión, pero son muchos los esfuerzos del gobierno por tratar de cumplirlos, pero las preguntas que debemos hacernos, entre otras, son ¿Las FARC han cumplido con los acuerdos? ¿Devolvieron a los niños ilegalmente reclutados? Han dicho la verdad ante la JEP? ¿Dejaron de subvertir el orden constitucional? ¿Devolvieron los dineros y los bienes que prometieron restituir? ¿Es cierto que mataron a Álvaro Gómez H o es falsa su confesión, para desviar la investigación?

Hacer falsas imputaciones o calumniar son conductas delictivas. Nuestro Código Penal establece estos tipos criminales, en los siguientes términos:

ARTICULO 220 INJURIA. <Penas aumentadas por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, a partir del 1o. de enero de 2005. El texto con las penas aumentadas es el siguiente:> El que haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a cincuenta y cuatro (54) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

ARTICULO 221. CALUMNIA. <Penas aumentadas por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, a partir del 1o. de enero de 2005. El texto con las penas aumentadas es el siguiente:> El que impute falsamente a otro una conducta típica, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a setenta y dos (72) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Lo mismo sucede con ANA CRISTINA RESTREPO JIMÉNEZ, empeñada en criticar y desprestigiar al diario antioqueño, porque cumple la Ley, porque no destituyó a uno de sus editores, a quien ella ya condenó, pasando por alto, esa columnista, que es obligación constitucional de la directora y del periódico, la de presumir la inocencia de ese editor hasta que la justicia lo condene, como bien lo explica en su columna de esta semana el exmagistrado José Gregorio Hernández Galindo, en los siguientes términos: “La responsabilidad penal de una persona no es asunto de opinión, ni materia de encuestas. La certeza al respecto no la dan, en un sistema democrático, sino los jueces. Así que no es plausible que los medios de comunicación, las firmas encuestadoras o las redes sociales se ocupen en indagar cuántos condenan o cuántos absuelven a alguien, con nombre propio, por la comisión de cierto y determinado delito. Solamente el juez o tribunal competente, administrando justicia a nombre del Estado colombiano, mediante fallo y previo un proceso rodeado de todas las garantías constitucionales, está facultado para declarar que una determinada persona es culpable y a qué título –dolo o culpa–, desvirtuando la presunción de inocencia; para condenar o, por el contrario, para absolver al procesado…Todo eso únicamente puede ser examinado, estudiado y valorado por el juez con base en el material probatorio y según lo que reposa en el expediente. No lo puede establecer con fundamento, por su simple pálpito, el ciudadano que escucha la radio mientras se afeita, el que es preguntado en la calle por un encuestador, o el que responde a una pregunta por Twitter o Facebook.”

¿Cuál es el miedo? Tiene razón el columnista en la que la derecha está podrida, pero, así y todo, somos la cuarta economía de América Latina. Luego de cuatro años de Petro habremos perdido todo y sobre todo habremos perdido lo más importante, la libertad. Insisto en que el columnista no sabe de qué está hablando.

El Colombiano debería seleccionar mejor a sus columnistas, para que no calumnien ni desinformen a la opinión, de mala fe.

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