¿Cómo convertir a Colombia en un paraíso?

Al oído del expresidente Álvaro Uribe Vélez

“…Tiempo atrás había sentido simpatía por Cuba, luego por China y cuando la perdió debido a la crueldad de sus regímenes…” Milan Kundera (La insoportable levedad del ser. Pag.109.)

“…en nuestro medio hay personas que podrían aportar mucho para que la mayoría del pueblo colombiano tenga una vida más digna. Lamentablemente el jefe del Estado y sus más cercanos colaboradores, consideran que no necesitan a nadie…” Rafael Isaza González.

Colombia es un paraíso colmado de bellezas naturales, que cuenta con dos océanos y gigantescas extensiones de terreno, en los que se encuentra una biodiversidad con la que pocos países cuentan; extensiones de terrenos ricas en recursos hídricos, mineros y energéticos que cualquier país desarrollado envidiaría y algunos de esos países se quieren apoderar y se están apoderando de ellos indebidamente.

Lamentablemente no es el paraíso que todos quisiéramos, pues sus instituciones son absolutamente corruptas, pues muchos de los congresistas, de los magistrados de las cortes, de los jueces, del Inpec, muchos de los personajes que integran la rama ejecutiva y muchos de sus alcaldes, diputados, concejales y gobernadores, industriales y comerciantes son politiqueros corruptos, valga la redundancia; también algunos elementos de sus fuerzas armadas lo son y, lo más grave, muchos de los periodistas que nos desinforman, también son corruptos y viven de sobres igualmente corruptos; padecemos además los embates de grupos de guerrillas narcotraficantes promovidos desde Cuba, de bandas criminales y de grupos armados que, de la mano de los corruptos, nos mantienen en el subdesarrollo y ello es gravísimo, pues esas actividades ilícitas privan al país de más de cincuenta billones de pesos al año, necesarios para superar la pobreza y el subdesarrollo. En una palabra, sufrimos una crisis moral y delictual sin precedentes.

¿Qué hay qué hacer para superar esa problemática y alcanzar el paraíso?

Lo primero que debemos hacer, es que cada uno de nosotros se concientice de lo anterior y eduque en valores a sus hijos con el ejemplo y no reelija a ningún miembro del congreso de los que votó por el incremento de curules, ni tampoco a ninguno que no hubiere cumplido sus promesas electorales como Santos o esté promoviendo el odio y la guerra entre los colombianos, para imponernos a la tiranía castrochavista, como Petro (el señor de la chuspas); ni por ninguno de los que están dedicados a enriquecerse ellos mismos o a los grupos empresariales de abusivos, que les financian sus corruptas campañas.

Lo segundo, los empresarios y los comerciantes realmente honestos deben retirar sus pautas de los medios que apoyan a Petro y al comunismo internacional, en sus esfuerzos por no dejar gobernar a quien fue democráticamente elegido un día siquiera y apoderarse de nuestras riquezas en beneficio de terceros países, me refiero a los rojos de Caracol, los españoletes que quieren volver a hacer la América pero más sangrienta y de la mano de los cubanos. !A por la pasta!

Lo tercero, todos debemos intervenir en política. Nadie quiere hacerlo, a todo el mundo le da asco, pues eso es como tirarse a nadar en una piscina rellena de mierda, pero tenemos que cambiar el agua y para ello debemos comprometernos a no hacer cosas mal hechas. Requerimos un movimiento político que se llame Antioquia, donde los parlamentarios y senadores que escojamos sean personas preparadas, capaces y honestas, que no quieran caer en esa piscina, que no sean lavaperros, para que nos ayuden a reconstruir el país y para ello es necesario igualmente que los líderes de los barrios, los comerciantes e industriales honestos, escojan candidatos preparados que quieran servirles únicamente a sus comunidades y no enriquecerse ellos mismos; candidatos dispuestos a renunciar a dos terceras partes de su salario o más por representarnos. Necesitamos ministros, congresistas, alcaldes, concejales, gobernadores y diputados que se dediquen a estudiar los grandes problemas nacionales y locales y aportarnos soluciones y no dedicarse, insisto, a enriquecerse ellos mismos o quienes les compraron sus votos y sus conciencias como requisito “sine quo a non”, para financiarles sus corruptas campañas.

Nuestro líder indiscutible es el expresidente Álvaro Uribe Vélez, por quien no me cansaré de votar, pero si éste quiere defender a la democracia y evitar que esa horda de criminales socialistas y de ladrones de la cosa pública, acabe con Colombia, como acabó con la Argentina, con Cuba, con Nicaragua y con Venezuela, tiene que olvidarse de la mieles del poder, tiene que olvidarse de Luis Carlos Sarmiento Angulo, del GEA y de todos los abusivos y explotadores que hay en Colombia, a quienes no les importa el país, pues a ellos solo les importa enriquecerse como sea y quienes no necesitan ayuda de ninguna naturaleza para seguir haciéndolo.

Debe el expresidente Uribe comprometerse más fondo con las necesidades populares y atacar de frente a la corrupción y para ello es necesario que escoja candidatos, no politiqueros, como los que recomendé anteriormente; es decir, personas capaces, de estatura moral, preparadas, que quieran servirle a la Patria, como su cuñado, y no simplemente enriquecerse y engordar como marranos. Hay que crear un fundación liderada por un hombre honesto, como Juan Gómez Martínez o por un grupo de gentes honestas, para que empiecen a conseguir recursos para el referendo que es urgente y para las elecciones.

Si seguimos rodeados de basura en todas las instituciones, llegará el momento en que todas las instituciones serán basura y Colombia estará muerta y caerá en la tiranía china o rusa o, lo que es peor aún, en la violenta, cruel, criminal y despótica dictadura, la de la oficina de la Habana, mucho peor y más peligrosa que la de Envigado.

Hay que volver a la institucionalidad, hay que hacer que la justicia opere y para ello es necesario despolitizarla y aun privatizarla, para que solo por méritos académicos y resultados operacionales se pueda ascender en ella. En una palabra, hay que descriminalizarla.

Las cifras del año pasado, sobre justicia punitiva, las publicadas por El Tiempo, son muy preocupantes: “La Fiscalía recibió casi 1’500.000 denuncias, esto es unas 4.000 cada día y 165 cada hora. Gran parte (39 %) fueron por delitos contra el patrimonio económico, como el hurto; seguidos por delitos contra la vida, con un 14,6 %; contra la familia, 12,3 %; contra la seguridad pública, 5,6 %, y contra la salud pública, 5 %. No obstante, la mayoría de casos terminaron en el congelador, con un 74,2 % de procesos que fueron archivados. Además, de los 18.467 casos que llegaron a un juicio, el 57 % terminó en una absolución, es decir, la Fiscalía perdió casi 6 de cada 10 casos. Solo en el 43 % de los procesos hubo condenas, de las cuales casi la mitad (48 %) se lograron por negociaciones o acuerdos…” El penalista Camilo Burbano, citado por El Tiempo dijo que “los fiscales están más preocupados por tener que cumplir una cantidad de imputaciones que por hacer procesos consistentes y armados de manera adecuada”. Añadió que hay fiscales sobrecargados, llevando entre 300 y 400 procesos, y que no hay suficiente policía judicial. Adicionalmente El Tiempo resalta que las Libertades por vencimiento de término van en aumento … y algo que es muy grave, de “…las 2.438 denuncias por tráfico, fabricación o porte de drogas que llegaron a juicio, el 95,3 % fueron en flagrancia, y de esas, en el 78 % la sentencia fue de absolución. Por hurto llegaron 3.550 casos a juicio, había flagrancia en el 89 % de los procesos, y de esos, 53,7 % de los casos terminaron en absolución.”

Esas cifras son mucho más graves si tenemos en cuenta que, según el DANE, el 71,3% de los colombianos víctimas de algún delito no los denuncian, porque son conscientes de que ello para nada sirve o por miedo de que las mismas autoridades judiciales los traicionen por dinero y así lo reflejan las cifras anteriores, pues apenas un 28,7% de los ciudadanos dan a conocer a las autoridades los delitos cometidos en su contra o en contra de sus familiares.

Los resultados de las demás ramas (Laboral, Civil, Familia y Contencioso Administrativa) son deprimentes. En una palabra, carecemos de justicia, pues ésta está absolutamente politizada o prostituida, que es lo mismo.

!Dios salve a Colombia!

Coletilla 1. La fotos con el piloto del cartel de Sinaloa.- Se imaginan ustedes amables lectores que la prensa hubiere publicado unas fotos de Álvaro Uribe Vélez con un piloto al servicio del cartel de Sinaloa, los ataques de El Tiempo ─ la caricatura de Matador se hubiera titulado “El señor de los cielos”─, de El Espectador y de Caracol tampoco se hubiere hecho esperar. En una palabra, todos los mamertos estarían rasgándose las vestiduras; Cepeda estaría promoviendo una marcha nacional y Fecode acusándolo de pervertir a la juventud, pero como a ese piloto le tomaron las fotos con Petro, con Bolívar, con Robledo y con Feliciano Valencia, el dueño de la Minga, nada pasó, como tampoco pasó nada con el cieguito de los 10.000 televisores.

Una foto de un político con un bandido es posible que se dé por error, pues en una campaña política el político llega a una fiesta abraza a varios asistentes a ella y luego resulta que dos de esos personajes eran el Chompiras y el Botija, que fue lo que le pasó a Duque con el Ñeñe. Pero en este caso la cosa es preocupante, porque todos los nombrados se oponen a la erradicación de cultivos ilícitos, los que defienden a capa y espada y, como es obvio, se oponen también a la fumigación aérea de esos cultivos; todos son defensores de Santrich y de la cúpula de las Farc, cuyos brazos armados nunca se desmovilizaron y siguen en el negocio sucio, socio, y la Minga de Feliciano es la dueña de los narcocultivos y, al parecer, de los laboratorios. Aquí tampoco cumplieron las FARC, el famoso engaño de “paz”.

Coletilla 2. ¿Falsos positivos médicos? – Dicen las malas lenguas que el hacinamiento en las unidades de cuidados intensivos, se debe a que a los hospitales les están pagando doce millones de pesos por fallecido, si el fallecimiento lo es a causa del coronavirus. Aseguran también que si alguien se mata en una moto dicen que murió por coronavirus, con tal de cobrar el billete. ¿En esta crisis moral quien controla ésta muy posible vagabundería?

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