Las armas no son las responsables de la criminalidad, son un medio para reducirla.

El título de esta columna se colige de un estudio de la UNAM, cuyo enlace les copiaré más adelante.

“Los altos índices de criminalidad provocan el interés de los ciudadanos por portar armas de fuego.”

Las ciudades norteamericanas en las que está prohibido el porte de armas, son las que más homicidios presentan.

La criminalidad está absolutamente desbordada en campos y ciudades y las autoridades no han logrado controlarla siquiera, entre otras razones por la falta de pie de fuerza; por ejemplo, una ciudad como Bogotá cuenta apenas con 239 policías por cada 100.000 habitantes y necesita, por lo menos, el doble de esas unidades policiales, para tratar de controlar a la delincuencia y reprimir el porte de armas ILEGALES, pues como lo dice el abogado y columnista Bernardo Henao Jaramillo, “El problema no son las armas legales, que hoy están guardadas; el problema son las armas ilegales…”, de las cuales circulan en campos y ciudades unos cinco millones de ellas, de las que ingresan los narcotraficantes y los demás grupos armados, de contrabando al país.

Y ¿quiénes tienen esas armas ilegales?, ¿los ciudadanos de bien? No. Esas armas ilegales, están poder de la delincuencia común, del Clan del Golfo, de las disidencias de la farc, de los elenos, de los pelusos, de los narcotraficantes, de las bandas criminales y ninguno de los malandros, que integran esas organizaciones delincuenciales, necesita o le interesan los salvoconductos, pues las armas amparadas con salvoconducto, son las que les arrojan pistas a las autoridades para esclarecer los crímenes. El crimen perfecto se comete con armas sin amparar.

Tener un arma de fuego si es un derecho.- Si yo tengo el derecho de defender mi vida y mis bienes y si es lícito que yo pueda ejercer mi legítima defensa, aun quitándole la vida a quien me agrede injustamente (Art. 32 numeral 6 C. Penal), tengo igualmente el derecho de adquirir los medios necesarios para poder ejercer ese derecho.

Maggiore asegura que la legítima defensa: “Consiste en el derecho que tiene cada uno para rechazar la agresión injusta, cuando la sociedad y el Estado no pueden proveer a su defensa”, que es exactamente lo que nos sucede en Colombia y máxime cuando esa violencia es promovida por otros Estados, como Cuba, Rusia y Venezuela, interesados en desestabilizar el país para saquearlo.

Lo único que hemos logrado con la prohibición del porte de armas es garantizarles a los delincuentes que nadie les va a repeler sus ataques, porque las autoridades nos desarmaron a todos los ciudadanos de bien, para que los delincuentes, puedan delinquir a placer y de manera segura, al extremo de que si los capturan son liberados inmediatamente por los jueces ─ hay delincuentes con más de 50 ingresos a establecimientos carcelarios─, ello siguiendo instrucciones de Cuba que necesita, igualmente, desacreditar y reducir al ejército y a la policía, para fortalecer a sus disidencias y a los colectivos violentos, que son indispensables para poder implantar, a las patadas, una dictadura comunista, o, más bien, una dictadura de malandros castrochavistas, en Colombia.

Imaginemos que con la ayuda de un ser todo poderoso pudiéramos introducir en una bolsa todas las armas del fuego del planeta tierra y mandarlas para Marte, el planeta de la Guerra. ¿Cree usted, amable lector qué, por ese traslado de las armas a ese planeta, se reducirá la criminalidad en Colombia? Yo no lo creo.

La regla debe ser que todo ciudadano pueda portar armas con salvoconducto, salvo los delincuentes y al que se le compruebe que cometió un delito utilizado un arma, amparada o no, a la pena que se le imponga por la comisión del delito se le sume un agravante de unos 10 años más de pena.

EL DESARME DE LOS CAMPESINOS COLOMBIANOS. Una prueba de que el desarme es inútil es la siguiente: La guerrilla se apoderó de los campos colombianos, porque el Ejército Colombiano, siguiendo órdenes de algún funcionario mamerto, se dedicó a desarmar, como en efecto desarmó, a los campesinos, para luego demandar airado solidaridades heroicas de los inermes.

Detectado este grave error el Gobierno tuvo que implantar, ya tarde, la figura del soldado campesino. En el Perú Alberto Fujimori, por el contrario, armó a los campesinos y allí mantuvieron a raya a la guerrilla que dirigía Manuel Rubén Abimael Guzmán hoy, por fortuna, tras las rejas y no hubo ríos de sangre

Para demostrarles que la medida de prohibir el porte de armas es propia de imbéciles o de delincuentes, los invito a leer amables lectores un estudio titulado RELACIÓN ENTRE SEGURIDAD, ARMAS DE FUEGO E ÍNDICES DE VIOLENCIA Y CRIMINALIDAD, que encontrarán en el siguiente enlace, a saber:

https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3097/7.pdf

En este estudio de la UNAM, encontrará afirmaciones como las siguientes: “… Las armas de fuego no tienen que ver con los índices de criminalidad, debido a que el resultado de una acción delictiva no depende del arma utilizada para su comisión, sino más bien de las intenciones del agresor. En realidad, el uso de un arma de fuego únicamente refleja que las intenciones del agresor eran muy violentas, más no que el agresor tenía un arma de fuego disponible para la comisión de algún delito. Por el contrario, sucede que el delincuente primeramente pensó en la forma en que iba a cometer el delito y posteriormente obtuvo el arma’. Debemos tomar en cuenta también, que la mayoría de las personas que cometen homicidios no lo hacen porque tienen un arma de fuego a su alcance, sino porque ya existe un comportamiento criminal anterior. Por ejemplo, Kleck y Kates muestran estadísticas que revelan que el 90% de los asesinos en edad adulta ya tenían historiales criminales con anterioridad”…. “En 1992 Morgan O. Reynolds y WW. Caruth realizaron un estudio en donde demostraron que los estados con las leyes más restrictivas sobre la posesión de armas de fuego eran los lugares con los índices más altos de crímenes cometidos mediante el uso de armas de fuego. Por ejemplo, Nueva York tiene una de las legislaciones más restrictivas en cuanto al uso de armas de fuego y sin embargo en este estado se cometen el 20% de todos los robos a mano armada de Estados Unidos”. Consideremos el caso de México, país que a pesar de tener una legislación muy restrictiva respecto a la portación de armas de fuego atraviesa por graves problemas de inseguridad y comisión de delitos a mano armada… En una encuesta realizada en Estados Unidos sobre la posesión y uso de armas de fuego, se reveló que el 46% de los encuestados poseían un arma de fuego debido a que ésta podía ser usada como medida contra el crimen”. Este alto porcentaje demuestra que el interés de los ciudadanos en adquirir armas de fuego surge de la inseguridad existente. Además, como se demostró en respuestas anteriores, las armas de fuego no determinan la intención de las personas en cometer los crímenes.

El problema de la inseguridad empezará a solucionarse:

.- Cuando creamos en nosotros y acabemos la gran corrupción que dirige al país.

.- Cuando se ejerzan controles en los barrios y la Policía establezca una base de datos para saber, a ciencia cierta, quien vive en cada casa y a qué se dedica, si trabaja o no trabaja y al mismo tiempo controles para saber quién visita esos barrios y con qué propósitos. Ya todos tenemos cédulas con código de barras, no necesitamos carnets, pero si debemos fortalecer las áreas de sistemas de las autoridades y dotarlas de plataformas que nos permitan a los ciudadanos denunciar sin que aquellas puedan identificar al denunciante (What’s Up), por el peligro de que algunos torcidos, al servicio del Estado, que no faltan, les suministren a los delincuentes, los nombres, los teléfonos y las direcciones de los denunciantes, para que estos puedan asesinarlos o atentar contra ellos.

.- Cuando dejemos de cambiar los comandantes de la policía cuando empiezan a mostrar resultados. ¿Para qué sirve, pues, la contra inteligencia?

.- Cuando combatamos el crimen con Justicia social, con acciones decididas de la autoridades contra los delincuentes, con inteligencia, con frentes comunes, con redes de informantes a quienes les duelan la cuadra y sus vecinos, con sistemas, pues ya somos muchos ciudadanos para proteger, con cámaras de televisión, con efectivos servicios secretos de policía, con un sistema judicial serio y fuerte, que esté en condiciones de aplicar pronta y cumplida justicia, y con un sistema carcelario que obligue a los condenados a trabajar en condiciones laborales justas y respetando su dignidad, pero, en ningún caso, con prohibiciones absurdas, que lo único que garantizan es el incremento de la criminalidad y la vulneración del derecho a la legítima defensa de los colombianos.

.- Cuando volvamos al concepto del policía de la cuadra pues los cuadrantes son un fracaso.

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