!Dios y Patria!

Al oído del señor director General de la Policía

Rechazamos los ataques que ha dirigido la denominada “primera línea”, ese ejército paramilitar, provocador, terrorista, bloqueador de vías, destructor de los medios de transporte colectivo y de los bienes de la comunidad, contra la Policía Nacional y algunos miembros de nuestro Ejército.

Ataques para los que utiliza formaciones militares, cascos, palos, piedras, bombas molotov, explosivos, clavos, arandelas, ácidos, cables y armas de fuego no convencionales.

Rechazamos igualmente las torturas causadas a los policiales que prendieron vivos o les quemaron con ácidos sus caras, cuando cumplían con sus funciones y mucho menos podemos aceptar el secuestro, la tortura y el cobarde asesinato de un agente de la policía en el Valle del Cauca; torturas y asesinato monstruosos que los vándalos grabaron, para entrenar en el odio y la violencia a los más jóvenes de los pupilos de Bolívar, el psicópata, el mecenas de esa criminal primera línea, de esa organización de vándalos y terroristas.

Amable lector, ¿para qué sale un marchante “pacifico” con un casco, un escudo, cocteles molotov, explosivos, armas de fuego y piedras, si no es para vandalizar los bienes de la comunidad y atacar a la fuerza pública? ¿Quién puede alegar, sin reírse de nuestra inteligencia, que salió a marchar pacíficamente? ¿La sala civil de la Corte?

Señor director de la Policía: no es por el color del uniforme de los policiales que los ciudadanos van a querer y a respetar a nuestra Policía Nacional, ni por algunos de los cambios en los procedimientos, así sean altamente recomendables o de recibo o no. La mayoria de los ciudadanos, comerciantes, industriales, banqueros y campesinos de bien, queremos a nuestra Policía, no solo por lo que ha hecho por el país sino porque ella representa, con el Ejército nacional, la espada de la justicia, hoy despreciada por ésta, no obstante que prometió protegerla.

Ese reconocimiento solo lo lograrán nuestro Ejército y nuestra Policía, cuando el país tenga educadores responsables y no malandros afiliados a FECODE, enemigos del Estado y de sus instituciones y al servicio de las ideologías de las guerrillas marxistas, dirigidas por el castrochavismo.

Lo logrará cuando el país cuente con unos verdaderos educadores que les enseñen a los niños a respetar a sus instituciones y no con el pésimo ejemplo que les dan: el de ser unos vagos, unos mantenidos que no solo no cumplen con sus obligaciones contractuales, sino que se roban los salarios de su empleador, del Estado y que de paso delinquen haciendo paros para reforzar la campañas politiqueras de uno de los ejecutivos de su federación política radical de izquierda, de la federación de comunistas deconstructores o destructores, más bien, de la educación (FECODE), que no educativa, quienes, de la manera más ruin, ideologizan a nuestros niños a la vez que siembran y fomentan en ellos el odio, al punto de enseñarles que los policías son malos y que por ello hay que asesinarlos.

Hay que perfilar a los malandros que corrompen a nuestra juventud con esas enseñanzas criminales, señor general y denunciarlos.

Son los padres de familia los que deben educar a sus hijos y en las democracias los niños no son del Estado, como lo pretenden los dogmáticos mamertos, los adoradores del comunismo internacional.

A los profesores les corresponde instruirlos: enseñarles matemáticas, historia, geografía, a hablar otro idioma, a leer, a pensar, pero en materia educativa, como los sostiene el presidente Duque “… no se pueden seguir preceptos de ideologización, porque esto destruye la búsqueda inequívoca de la verdad, y para eso es que existe la academia, para que haya una búsqueda inequívoca de la verdad y no tratar de utilizar la educación como un factor de presión o de orientación de carácter político”. Lo demás es comunismo, es aceptar dogmatismos lo cual es ajeno a un pensamiento liberal y libertario, pues el socialismo es carcelario y represor, al punto de que no admite opositores, los encarcela, como recientemente ha sucedido en Nicaragua, Rusia, Cuba y Venezuela.

Ludwig Feuerbach, en su obra El fin de la filosofía clásica alemana, escribió “…en cambio los alemanes, profesores en cuyas manos ponía el estado la educación de la juventud; sus obras, libros de texto consagrados; y el sistema que coronaba todo el proceso de desarrollo, el sistema de Hegel, ¡elevado incluso, en cierto grado, al rango de filosofía oficial del estado monárquico prusiano! ¿era posible que detrás de estos profesores, detrás de sus palabras pedantescamente oscuras, detrás de sus tiradas largas y aburridas, se escondiese la revolución? Y precisamente es detrás de los profesores de FECODE que se esconde la revolución cubana, la del odio y la violencia, la de patria o muerte y no la de la patria y vida que en la isla del horror se reprime y ello lo sostengo porque en Colombia “…Hay padres de familia que hacen denuncias muy serias en cuanto a que…” los profesores de FECODE “… no sólo no dan clase sino que están adoctrinando a los niños y los obligan a marchar.»

http://www.aldianoticiasconjohndidier.com/2021/06/10/padres-de-familia-adelantaran-acciones-legales-contra-maestros-de-fecode-copae/

Y algo que es más grave aun, el profesor y ex rector de la universidad Nacional, Moisés Wasserman expresó:“…muchas instituciones de formación de maestros han ideologizado su educación, no de izquierda y derecha, eso es insignificante, la han ideologizado en un sentido casi posmodernista. Siento en las escuelas de formación una aversión hacia la ciencia y una displicencia hacia las matemáticas. Quieren formar idiotas inservibles. ¿Qué será de los niños colombianos en manos de estos malandros que no educadores?

Coletilla Nro. 1. Señor director: NO necesitamos el desmonte del Esmad sino de los grupos vandálicos como la primera línea, entrenados por las guerrillas urbanas castrochavistas, para vandalizar a las ciudades, bloquear las vías y atacar con bombas Molotov y armas de fuego a la fuerza pública y a las misiones médicas.

Coletilla Nro. 2. Circula en redes un supuesto derecho de petición al expresidente Juan Manual Santos, suscrito, al parecer, por el señor Hernán Darío Cadavid Márquez, a quien no tengo el gusto de conocer, en el cual le formula unas preguntas muy interesantes al expresidente Santos, con motivo de sus maliciosas declaraciones sobre los falsos positivos, preguntas que demuestran lo mentiroso que es Santos y las que estoy seguro de que éste no podrá contestar con la verdad y por ello pego a continuación el texto de ese escrito, por si les interesa leerlo, pues vale la pena hacerlo:

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